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I'll take care of you

La vida en este pueblo nunca fue fácil. Carajo. Se está terminando el alcohol. De haber sabido, de haber sabido que terminaría así... nunca te hubiera dejado ir. Me hubiera sobrepuesto a Doña Marcela. O mejor aun, mejor aun, te hubiera pedido que te fugaras conmigo. Irnos de aqui, lejos de este criadero de sapos y mosquitos. Ese cabrón con el que te fuiste a vivir no era suficiente hombre para ti, ni en mil años lo hubiera sido.


Recuerdo aquel dia en que te encontré en el parque.. Te veias tan hermosa, tan frágil. Te pedí que te detuvieras, necesitaba hablar contigo. Me tomó todo el valor del mundo (y uno que otro trago, debo admitir) confesarte mis sentimientos. Creo que no te eran del todo desconocidos, aunque en ese momento no pude averiguarlo. Tu hermano no solia ser violento con la gente, pero supongo que verme contigo no le agradó para nada. La marca de sus dedos en mi cuello quedaron ahi unos dias, como recordatorio de mi mala fortuna. Le explique (dificilmente, pues apenas me dejaba respirar) que en realidad te amaba, y que me casaria contigo en cuanto fuera posible si tu me aceptabas. La respuesta de el era hasta cierto punto obvia: "eso lo tendrás que consultar con Doña Marcela".


- Apurate Roberto.

- Ya voy, mamá.

- Ha pasado tanto tiempo, aun no me acostumbro a esto.

- Lo se hijo, lo se.


El carácter de Doña Marcela es bien sabido por todos por aqui, tu madre es de las mujeres mas temperamentales de todo el sureste, y enfrentarla no iba a ser fácil. Si hablar contigo requirió de mucho valor, comunicarle mis intenciones a tu madre seria una misión casi imposible. Sin embargo, yo estaba decidido a comprobarles a todos que mi decisión era en serio. Un trago o dos ayudarian a sobreponerme a los nervios. Tu madre ya me esperaba en la puerta cuando llegué. Tu hermano tambien estaba ahi.


-Vete a tu cuarto Roberto, voy a hablar con el señor.


Cuando oí esas palabras, sabia que mi estancia en tu casa no seria muy larga. Tu madre prácticamente me ahuyentó a gritos y obsenidades. Me tomaria mucho tiempo recuperarme. Muchos tragos mas me hicieron olvidarme de la humillante escena. En mi loca embriaguez busqué alivio en los brazos de otra mujer, pero debes creerme, te lo juro por Dios, a ella nunca la amé, no podia, mi corazón te perteneció desde la primera vez que te vi.


- A veces pienso que quizá hubiera sido mejor darle una oportunidad a....

- Ni lo menciones, no lo vuelvas a mencionar. Las cosas suceden por algo.

- Pero, de haberlo hecho

- No fue asi, el destino es inalterable.

- Parece que nos iremos de aqui.

- No quiero dejar la casa, ha quedado tan bien.

- De todos modos, tenemos que irnos. Quizá sea lo mejor, nuevos aires.


Fue entonces cuando lo conociste, ¿verdad? No se qué fue lo que le viste, realmente no lo entiendo. Su fama de abusador, mujeriego y violento le precedian. Se decía que aun no estaba divorciado, y que no tenia intenciones de hacerlo. Y aun asi te fuiste. Ni tu madre con todo su temperamento y sus palabras altisonantes ni las advertencias de tu hermano le impidieron que te llevara con él, que te hiciera suya. Durante años sufrí tu pérdida a manos de ese hombre, de ese maldito embustero que te llevó tan lejos que no puedo alcanzarte.


- Mira, ahi está ese borracho de nuevo.

- Como siempre, no creo que vaya a superarlo pronto. Que triste, que terminara asi.

- ¿Y asi quieres irte? ¿Quien cuidará de la tumba de tu hermana si no estamos?

- No tiene caso, además, parece que siempre tendrá compañia.

- Para compañia.. Ahuyéntalo.

- Sólo esta vez... por última vez.

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